El final de los dioscuros
Teseo por fin pudo vengarse de Cástor y Pólux. El espejo estalló en una miríada de esquirlas escarlata. El gemelo divino se difuminó en su propio reflejo fragmentado, para siempre. En el laberinto de espejos, una espada vencida cae. Helena vuelve a Afidna con furia contenida y planeando fugas. En Troya, los muros tiemblan.



